La crónica de la San Silvestre de Navia de 2013, puede ser una metáfora de lo que ha sido este año atlético para mi y que se resume en: «Querer y no poder».

Parece mentira como tras lograr mi mejor estado de forma a finales de 2012, consiguiendo metas que creíamos inalcanzables, con la moral por las nubes y las ganas del primer día, el cuerpo y la mente dieron un bajón importante, que se reflejó en los resultados de todo el año. Pese a esforzarme como siempre en mis entrenamientos, motivarme de cara a mis competiciones y mantener objetivos ambiciosos, no logré nada de todo lo que me había propuesto y cerré un mal año, no el primero, pero igualmente doloroso, también con una importante lesión, que tardó en recuperarse.

La San Silvestre de este año viene a ser algo parecido. Llevo desde Agosto acumulando buenos entrenamientos, con unas últimas semanas muy ilusionantes, acercándome a esos ritmos que me gusta, la moral por las nubes y las ganas de lograr un triunfo, que podía haber sido el décimo.

El Atletismo siempre se encarga de recordarnos de que nadie es invencible, por mucho que así lo creamos.

En la XXX edición, en lo que podría haber sido mi 10º triunfo,un más que digno rival, David Ginzo, me ganó. Corrió mejor, más inteligente y lo que es más importante, más rápido. Toda la carrera fue un querer y no poder. Desde aquí felicitarlo por la victoria y su enorme carrera.

No voy a aclarar nada de lo que pensaba antes ni después; quien me conoce y ha compartido más de 14 años corriendo conmigo sabe como soy y lo que pienso; esas personas son las mismas que sea cual sea mi resultado siguen a mi lado, empujando para hacer todo esto, mucho más fácil.

Tenía pensado escribir tras la San Silvestre una entrada con título «lo que nadie sabe de la San Silvestre de Navia». La voy a escribir, pues siempre he intentado aplicar la frase de «si derrota y victoria se cruzan en tu camino y tratas por igual a ambos impostores…» Pero antes quiero recopilar un poco de información histórica. Queda pendiente.

Las carreras hay que correrlas, que nadie dude, así lo seguiré haciendo.

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Foto de Manuel Lebredo, como siempre. El año que viene no podré lucir este precioso dorsal