Yago Lamela falleció el pasado 8 de Mayo de 2014, a causa de un infarto, con la edad de 36 años.

Yago Lamela fue tres veces subcampeón del Mundo en Salto de Longitud, ostentó el récord de Europa de la prueba con 8,56m y se retiró en 2009 tras una larga racha de lesiones y malos resultados.

Yago Lamela, al que no conocía personalmente, fue un deportista profesional en nuestro país, dedicado al Atletismo, obteniendo grandes resultados y marcas, ingresos económicos, patrocinios, respeto, admiración y elogios, todo.

Todo, menos futuro, al igual que gran cantidad de los deportistas y atletas de nuestro país, dedicados en cuerpo y alma al deporte, tras los JJOO de Barcelona 92´.

No conocí a a Yago personalmente, tan sólo, como la mayoría de mis lectores, primero por aparecer en los medios de comunicación y después por ser un héroe atlético para nuestra generación. Lo que si se es que para saltar 8,56m tuvo que pasarse muchas horas, días, meses y años en la pista de atletismo o en su defecto, en el gimnasio adjunto. Yo solo veía sus saltos, ahora me hago una abstracción de las horas que 856cm representan.

Pero no quería hablar de Yago Lamela , ni de su historial, ni de su palmarés, ni de sus saltos, tan siquiera de su vida personal. Simplemente su triste fallecimiento me ánima a escribir sobre el trato que nosotros, nuestro sistema, nuestro poder y nuestra sociedad, da a los deportistas de alto rendimiento.

Un inciso. Un deportista de alto rendimiento, en el el 99,9% de los casos,  es un deportista de alto nivel (destaca en su especialidad o modalidad muy por encima de la media, a nivel nacional o internacional), sin embargo un deportista de alto nivel, no tiene porque ser un deportista de alto rendimiento.

El alto rendimiento implica que tu deporte, tu especialidad o tu modalidad, son tu forma de vida; tu día lo ocupa esto, dejando poco margen a lo demás. Tus entrenamientos y descansos ocupan tu tiempo, cuando no ocupan tu tiempo, ocupan tu mente. El ARD es un ejercicio físico y mental constante, mantenido a lo largo de años y años, a menudo en determinados deportes, tiempo muy cercano a las 2 décadas. (desde que te inicias y comienzas tus entrenamientos sistematizados, hasta tu retirada).

¿Cuántos años hay que trabajar en nuestro país para obtener una jubilación digna? tristemente cada vez más; Pero… ¿Cuántos años hay que estudiar para terminar una carrera? ¿Dos? ¿un Máster? ¿una formación que te posicione para alcanzar el mercado laboral? ¿un puesto fijo en nuestro trabajo o empresa?…tristemente cada vez más…pero ninguna de estas 5 últimas preguntas se responden con 2 décadas.

Entonces resulta que cuando un atleta de alto rendimiento en nuestro país, ha alcanzado el éxito, los buenos resultados, las marcas y todos sus objetivos y parte de los nuestros, ha pasado dos décadas dedicándose en cuerpo y alma a su deporte, con más de 340-50 días de trabajo por año y lo único que le queda para su futuro, después de todo eso, en el mejor de los casos, es una cuenta corriente con algo de dinero.

Su futuro es suyo, al igual que el resto de ciudadanos. Todos tenemos que ir a la escuela y elegir nuestro camino. A menudo nuestra familia nos guía y nos ayuda, nos da una estabilidad o la misma vida nos lleva a buscarla . Pero a ninguno de nosotros estamos obligados a que eso sea nuestra vida para alcanzar nuestras metas, ninguno tenemos que acudir en el mes de Agosto a un campeonato de turno, para que la gente opine sobre nuestra valía o no, para que el casillero de nuestro país se llene de números, cifras y metales, para que tu durante unos días pienses que has alcanzado la cima, la cumbre y tu sueño.

Tarde o temprano te conviertes en uno más, un ciudadano de a pie, que nadie conoce y recuerda, uno más…dos décadas más tarde.

Tal vez hayas sido un inconsciente o tal vez no, tal vez hayas creído que el deporte te elevaría al olimpo y vivirías el resto de días junto a los dioses, pero también nadie te ha dado el derecho ni la obligación de estudiar, trabajar, o mal vivir tu vida, pues tu obligación estaba entre pesas y material sintético, sin más opción.

Es triste que nuestros deportistas vivan lo que parece que vivió Yago, pero más triste es que no tengan compensación en derechos de formación, que la oportunidad sea ser el mejor o el peor, pero no exista la oportunidad de ser uno más.

Apoyar a un deportista no es darle una cantidad de dinero al mes, es darle la oportunidad que dos décadas más tarde, tenga la misa oportunidad de cualquier ciudadano de a pie, que no ha tenido que estar horas, días, meses y años en una pista de atletismo, por su gloria personal y por la de su país.; por su futuro, a día de hoy, está claro que no lo hace.

Tan solo, mi opinión

DEP Yago,yago lamela